Wolf Children. La trágica historia de mi decepción.

Me estoy metiendo en camisa de once varas, un berenjenal o simplemente me gusta complicarme la vida.

No me pareció para tanto Wolf Children.

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He tenido que soportar durante eones de tiempo a gente hablándome de lo maravillosa, genial, emotiva, obra maestra, suspiro de unicornio, risa de bebes, gatitos y arcoiris que es esta película. De personas cuyas opiniones respeto muchísimo. Hasta ganó varios premios a mejor película animada.

 Y… No. Lo siento, pero le encuentro muchos problemas. Bueno, quizá no tanto como muchos sino que los problemas que tiene son muy gordos, de esos que hacen que disfrutes mucho menos una película. Esta entrada tendrá muchos spoilers, pero es que para poder analizarla tengo que contarla.

Por si no conoces Wolf Children o necesitas un pequeño recordatorio, te cuento de qué va.

Wolf Children es la historia de una mujer, Hana, que se enamora de un hombre lobo. Se enamoran, se mudan juntos y tienen una hija, Yuki, hasta aquí todo bien y feliz. La cosa se complica al tener a su segundo hijo, Ame. Poco después de su nacimiento, el padre sufre un accidente y fallece. Desde ese momento Hana deberá criar a dos niños medio lobo con escasos medios, evitando que descubran su secreto y sin tener ni idea de cómo criar a unos niños tan especiales. Hana decide mudarse al campo con sus hijos para evitar la curiosidad que estaban levantando entre sus vecinos. El argumento va siguiendo cada paso del crecimiento de los niños. Yuki no tiene problemas con ser un lobo pero Ame es  un niño frágil que tiene miedo de su propia naturaleza. Pero todo esto cambia tras un accidente con Ame y el ingreso de Yuki al colegio. Cambian drásticamente, el pequeño rechaza la vida humana y se entrega a la de lobo y Yuki al contrario, se decide por la humana. La película desarrollará las dificultades al criar a los hijos y dejarles tomar sus propias decisiones.

Para que todavía no empieces a encender la antorcha y afilar los cuchillos primero contaré lo que SÍ me ha gustado. Porque eso lo voy a admitir, hay cosas buenas en esta película. Muy buenas.

Primero, la animación.

Me encanta la animación como género en si mismo y me peleare con cualquiera que diga que la animación es sólo para niños. He visto muchísima animación en mi vida (aunque tenga que ser la única persona adulta del cine que va sin acompañar a un niño) y es una de las pocas cosas de las que se un poquito como para hablar de ella, que por cierto espero hablar más sobre animación en las siguientes entradas, porque puedo pasarme horas hablando solo de esto (lo siento, Sofía).

La animación en esta película es muy buena. Los colores, los diseños, los fondos. En lo que concierne a la animación, disfrute mucho de la película. La escena en la que están corriendo por la nieve es preciosa. Exceptuando que el diseño del hijo de adolescente me parecía del estereotipo personaje anime emo, y súmale que cuando se convertía en lobo seguía teniendo el flequillito emo. Me costaba tomarle en serio, pero esto ya es una crítica muy particular.

Tiene escenas muy bien pensadas tanto en el diseño como la forma de plantearlas. Hay una que está especialmente bien. Cuando quieren mostrar como se van desenvolviendo los niños a través de los años en el colegio, hacen unas tomas laterales, es decir, un travelling que se mueve de izquierda a derecha. Este tipo de tomas son raras de ver y difíciles de usar correctamente, pero Wolf Children consigue que funcione. Diría que es una de las mejores escenas de la película. Aquí tienes un vídeo que desarrolla mejor la magia de esta escena. Buena parte de la decisión de ver esta película fue por este vídeo.

Otras escenas que me gustaron fueron las pertenecientes al segundo cuarto de película, entre el nacimiento de Ame y el incidente de Ame. Sobre todo en las partes en las que salía Yuki de pequeña o la madre pasando por un mal momento. Eso último puede sonar mal, pero tiene una explicación. Por lo que tengo que entrar en lo que NO me gusta de esta película.

Los personajes y su desarrollo. Sí, es una queja importante.

Empecemos por el personaje principal, el foco y la parte más importante de la película, Hana, la madre. Quien a mi ver tiene los mejores momentos y a la vez, es en quien encuentro los mayores problemas del filme.

Al acercarme a esta película y mientras la iba viendo resulta bastante obvio que el personaje más importante es la madre. Hana tiene que criar a sus hijos medio lobo sin ayuda y sin tener ni idea de cómo criar a lobos o a humanos. La dificultad de ser madre es un tema central en la película.

Pero en vez de ver en Hana un personaje complejo y con un desarrollo profundo, lo que encuentro es un estereotipo. Cualquiera que haya visto suficiente anime se habrá dado cuenta de la cantidad de clichés, estereotipos y personajes arquetipos que hay en el anime. No estoy diciendo que no se vea esto en otros géneros y medios – sin duda alguna – pero hay algunos muy específicos del anime, que son tan repetitivos y característicos que son imposibles de pasar por alto.

Cuando estaba en el instituto, me tragaba las series de anime como caramelos. Hoy en día si veo anime tiene que ser porque:

  1. Me lo han recomendado hasta el hastío.
  2. Preferiblemente una película y no una serie.
  3. La serie debe ser relativamente corta y con final. Me NIEGO a ver otro anime que acabe con una supuesta segunda temporada que nunca llega.

Hana representa un tipo de personaje que encuentro muy molesto. No sé si ya este tipo tendrá un nombre asignado pero como no tengo ni idea, me lo invento. Posibles nombres que se me ocurren ahora mismo y que quizás llegan a rozar lo increíblemente irritante que son estos personajes son:

“El eterno sonriente/ The eternal sunshine” (suena bastante mejor en inglés) o más dramático si prefieres,“the unbreakable”:

(Coméntame si se te ocurre uno mejor.)

Personaje conocido por su terrible afición por estar eternamente sonriendo por muy miserable que sea o por lo ridículamente dramática y trágica que sea su vida.

Estos seres no pueden tener transformaciones o desarrollos importantes, ya que, al ser un arquetipo y dejarte claro desde el principio que da igual lo que pase, no se va a derrumbar y no se va a rendir, no hay nada que temer por el personaje. La solución definitiva para resolver sus conflictos es poner buena cara aunque acabe viviendo debajo de un puente.

No deja lugar al riesgo ni a la profundidad emocional cuando uno podría pensar – qué locura – que quizás un personaje con sus altibajos, sus errores y que puede llegar a verse sobrepasado por las circunstancias puede resultar más verosímil y carismático. Para percibir a estos individuos sólo debes fijarte en qué dirán frases como:

  • “Mi padre me dijo que nunca dejará de sonreír, especialmente en los momentos difíciles o dolorosos, y que si lo hacía lo superaría. Por ese motivo no deje de sonreír ni un momento en su funeral.”

  • “Mi madre dice que cuando echa la vista atrás hacia esos 12 años que pasó criándonos todo le parece igual que en un cuento de hadas, y lo dice siempre con una sonrisa en la cara.”

Frases 100% sacadas de Wolf Children y 100% algodón de azúcar.

Que claro quede que no tengo nada en contra del optimismo, pero sí del optimismo extremo como respuesta a todo.

La sonrisa para cualquier problema y como base para que el personaje siempre lo superé todo. Hay cosas que dejan huellas, cicatrices, traumas y con sólo sonreír y ser positivo no se sacan, y desde luego hay momentos en la vida que por muy positivo que seas te vas a derrumbar.

Son necesarios esos derrumbes. La tristeza y debilidad en un personaje da humanidad y credibilidad. Ayuda a la reflexión y al crecimiento.

Es un estereotipo muy presente en el anime; el incansable personaje que nunca verás derrumbarse, siempre sonriendo, un cachito de cielo y ternura que nunca está demasiado cansado para ayudarte y que nunca ha roto un plato. Son extremadamente amables y positivos estos personajes, tanto que llegan a lo insufrible. Yo quería ver a una madre humana, no sobrenatural.

Y tristemente esto es muy típico en personajes femeninos, personajes que son todo bondad, sonrisas y de una perfección y divinidad indudable. Creo que no la oí quejarse ni un momento en la película, llevando la sonrisa y el trabajo duro por bandera. Hana empieza y termina la película siendo el mismo personaje.

Me estoy explayando bastante con esto, pero de verdad que no puedo con este cliché. Otro personaje anime que sufre de este problema es Tohru de Fruits basket. Tohru hace a Hana casi normal.

Coméntame si se te ocurren otros personajes que encajen en este perfil. No estoy en el animo que requeriría una búsqueda por “mi yo” de la pubertad.

Uno de los aspectos más importantes de una historia son los personajes y si la trama gira en torno a un cliché, para mí pierde toda su fuerza.

Hana tiene tres sucesos trágicos importantes en la película: la muerte de su marido (¿se llegaron a casar?), cuando Ame casi se ahoga y cuando Ame se va a vivir al bosque. Ninguno de ellos causa ninguna repercusión en las acciones siguientes de Hana, sigue siendo la misma persona feliz y amable, eso sí, siempre tras una escena lacrimógena. Aunque Hana no es un caso tan exagerado como otros que he visto y sin duda tiene ciertas escenas que le dan un poco de salvación, este cliché es un elemento clave de su personalidad.

Ahora pasamos a los hijos, prometo no explayarme tanto.

Me he dado cuenta de porqué me gusta mucho más la primera mitad que la segunda mitad de la película y es que los niños tienen una personalidad mucho más fuerte al inicio de la película que al crecer. De verdad que no tenía ningún problema con los niños en toda la primera mitad. Se comportaban y hablaban como niños, completamente verosímil. Eran muy entrañables y muy distintos entre ellos, cada uno con sus características. Yuki es curiosa, energética y valiente y Ame es miedoso, callado y tranquilo.

Pero después todo se complica.

La película resuelve que cada hermano rechace una de las partes que le forman. Yuki que había sido tan valiente y segura de repente decide cambiar drásticamente su personalidad para ser más femenina y humana abandonando su lado de loba sin querer volver a transformarse. Ame, por supuesto, toma el sendero contrario, abandona toda su humanidad y decide ser lobo. Los dos hermanos acaban peleándose por imponer su opinión a la del otro. El personaje que más sufre esto diría que es Ame. En la segunda mitad se vuelve serio y sin rastro de aquella antigua fragilidad que tanto aportaba al personaje. Me recuerda a los personajes indiferentes y fríos típico del anime, como Rei en Evangelion.  La hermana pierde bastante de esa frescura rebelde que se veía en ella de niña para ser una chica estándar de anime.

Estos son los problemas claves de la película, sus personajes. Para mí es un problema bastante gordo. Entiendo a quien le guste porque veo la calidad en ella pero, me decepcionó. Debía ser la historia de lo qué supone ser madre, y se me quedó pequeña.

Según la pagina de Wikipedia que acabo de consultar, el termino más parecido al personaje de la madre es “Deredere”. Okay. Ya sé algo nuevo.

Escuchando Pearl Jam mientras escribía la entrada. Así sí.

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